Mar del Plata.- La Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) se prepara para una semana de inactividad académica a partir del próximo lunes 16 de octubre, luego de que el sindicato de docentes confirmara una medida de fuerza en respuesta al profundo desfinanciamiento que, según denuncian, afecta a las casas de altos estudios en todo el país. La decisión, que paralizará las clases y actividades de investigación, busca visibilizar la crítica situación presupuestaria y exigir al gobierno nacional una urgente recomposición de los fondos destinados a la educación pública superior.
El Contexto de la Protesta
La medida de fuerza no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un creciente malestar dentro del sistema universitario nacional. Diversos gremios docentes y no docentes han alertado en los últimos meses sobre la progresiva asfixia económica que sufren las universidades, fruto de una política de ajuste presupuestario que no acompaña el aumento de la inflación ni las necesidades de infraestructura y desarrollo. En el caso particular de la UNMdP, el desfinanciamiento se traduce en salarios docentes por debajo de la línea de pobreza, falta de inversión en equipamiento, deterioro de edificios y una limitación para sostener programas de extensión e investigación fundamentales para la comunidad.
Las autoridades universitarias, aunque prudentes en sus declaraciones, han manifestado en diversas oportunidades su preocupación por la sostenibilidad del modelo educativo público. El presupuesto asignado para 2023, que ya había sido considerado insuficiente por los rectores de todo el país, se ha visto aún más erosionado por la alta inflación, dejando a las instituciones con una capacidad operativa cada vez más reducida. Este escenario ha derivado en la imposibilidad de ofrecer paritarias dignas y en el riesgo de comprometer la calidad de la enseñanza y la investigación.
Demandas y Alcance de la Medida
El paro, convocado por el Sindicato de Docentes Universitarios (ADUM), que nuclea a los profesores de la UNMdP, comenzará puntualmente el lunes 16 de octubre y se extenderá hasta el domingo 22, completando una semana de cese total de actividades. La principal demanda es la recomposición salarial, pero también se exige un aumento significativo del presupuesto universitario que permita garantizar el normal funcionamiento de las facultades, el sostenimiento de becas estudiantiles, la actualización tecnológica y el desarrollo de proyectos de investigación científica.
“No podemos permitir que se degrade la universidad pública”, expresó un vocero de ADUM a *Comunicar Noticias Mar del Plata*. “Nuestros salarios no alcanzan, la infraestructura está comprometida y la ciencia y la extensión universitaria sufren recortes. Esta medida es una defensa de la educación pública para todos y todas.” Se espera una adhesión masiva por parte de los claustros docentes, lo que implicará la suspensión de todas las clases, tanto teóricas como prácticas, y el aplazamiento de mesas de exámenes y otras actividades académicas programadas para esos días.
Impacto y Proyecciones
La interrupción de una semana de clases tendrá un impacto directo en los más de 30.000 estudiantes de la UNMdP, quienes verán afectado su calendario académico. Si bien se comprende la legitimidad del reclamo docente, la situación genera incertidumbre sobre la recuperación de los contenidos y la posibilidad de cumplir con los programas de estudio en tiempo y forma. Las autoridades universitarias deberán arbitrar mecanismos para mitigar las consecuencias de la medida una vez finalizada.
Desde el sector gremial, no descartan nuevas acciones si no hay una respuesta favorable por parte del gobierno nacional. La situación de la UNMdP es un reflejo de lo que ocurre en otras universidades argentinas, lo que podría derivar en una profundización de las protestas a nivel federal. La comunidad educativa de Mar del Plata estará atenta a los desarrollos y posibles negociaciones que puedan surgir en los próximos días, en un contexto de creciente tensión entre el gobierno y el sector universitario. El futuro de la educación superior pública en la ciudad y en el país se encuentra en un punto crítico, a la espera de definiciones presupuestarias que garanticen su continuidad y calidad.
