“Hay que llamar a los Gobernadores. Si votan con Milei de acá al año que viene, algunos lo putearán y otros lo contendrán. Pero el año que viene tienen que jugar con nosotros, no con Milei”, definió uno de los Intendentes más importantes del conurbano bonaerense, que esta metido de lleno en el armado a nivel nacional del peronismo. El fin es armar, contener, convencer y recuperar a los “desencantados”.
Desde hace algunas semanas, distintos sectores del peronismo hicieron “guiños” a los Gobernadores opositores que no están en la estructura de Unión por la Patria (UXP). La reunión que hubo en el Hotel Emperador desbloqueó el nuevo nivel de juego del Partido Justicialista (PJ). Los referentes más importantes se dan cuenta que para construir una alternativa a Milei deben tender puentes con los Mandatarios Provinciales.
En ese cónclave se pactó trabajar en un acuerdo político con los Mandatarios, Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca). Ambos Gobernadores peronistas se distanciaron del espacio, jugando en tandem con Javier Milei, desde que comenzó su mandato. Pero los dos Mandatarios Provinciales se alejaron de La Libertad Avanza (LLA) durante los comicios del año pasado.
En principio, buscan construir un puente con los dos Mandatarios y alejarlo de Milei. Básicamente, el peronismo necesita sumar fuerzas y forjar una alternativa a los libertarios. Necesitan sumar votos. “La mayor parte de Tucumán va a votar a Jaldo. Tenemos que tratar de que esté con nosotros”, explicó a modo de ejemplo un Diputado Nacional.
El objetivo es convencer a los Gobernadores
Desde el peronismo señalaron que más allá de las diferencias que pueden llegar a haber, el año que viene, esos Gobernadores (Jaldo y Jalil) tienen que estar dentro del Justicialismo y de este armado nacional. Claro esta que para ese entonces el contexto económico, el estado de situación del Gobierno y las debilidades y fortalezas de la oposición, por supuesto que serán condicionantes para sellar un pacto electoral.
Todos los protagonistas intentan tender puentes. Axel Kicillof sumó a este encuentro peronista al Vicegobernador de Salta, Oscar Marroco. Últimamente, el Mandatario salteño, Gustavo Sáenz mantiene una relación sinuosa con el peronismo. De hecho, hace lo mismo con LLA.
Hace pocos días, Sáenz en diálogo con el streaming de Infobae cuestionó al oficialismo. “No nos podemos seguir haciendo cargo de todo. Hay cráteres en las rutas. El responsable de todo es la Nación”, dijo. Y luego añadió una frase más contundente: “con el equilibrio fiscal no se cura, no se come, no se educa, no se hacen rutas, no se hace nada”.
Y es que en el mensaje de Sáenz, agregado al de el misionero, Hugo Passalacqua para refundar el bloque de Diputados Innovación Federal, que tendría que tener un perfil más opositor, generaron dudas en algún sector de Justicialismo, de hasta donde está dispuesto a jugar el ala salteña el año que viene. La gran mayoría duda de su accionar, pero también advierte que se quedó con el sello del PJ en su Provincia y será un jugador muy importante para tener en cuenta.
El accionar de los Gobernadores
Algo similar ocurre con el Gobernador Passalacqua, donde también posa su mirada el peronismo. Los referentes del peronismo lo visitaron hace unos días en su residencia y acordó con él (Passalacqua) trabajar de manera más compacta en el Congreso, mientras que hace un mes, Sergio Uñac fue el que lo visitó y se llevó un respaldo muy importante para su proyecto presidencial.
Passalacqua por estos momentos atraviesa un divorcio con Carlos Rovira, un referente histórico de dicha Provincia, que tuvo el poder en manos durante más de veinte años. En ese aspecto, ya avisó a dirigentes que conversó que endurecerá su postura con el oficialismo. Casi siempre cercano al peronismo, el oficialismo mendocino es probable que juegue más alineado al Justicialismo que a LLA.
Entre tanto, el otro Gobernador que busca tender puentes es Ricardo Quintela (La Rioja), que dio el puntapié inicial para ampliar el espacio con la jornada de actos y encuentros que realizó en el aniversario del asesinato del Obispo, Enrique Angelelli. De hecho, el “Gitano”, le envió un mensaje al peronismo cordobés.
“Es importante que Martín Llaryora se sume a este proceso de unidad para recuperar la Argentina para los argentinos y argentinas. No hay que tener miedo de sentarnos con nuestros compañeros. Hay que dejar las diferencias de lado y buscar síntesis para representar nuestra posición”, dijo en una entrevista con el Diario Alfil, de Córdoba. Y agregó: “nos pusimos a persuadir a los no persuadidos”.
Hay que decir que la posibilidad de sumar al peronismo cordobés a la estructura nacional, hoy por hoy es una utopía. Principalmente, porque el kirchnerismo continúa teniendo una influencia muy importante en el armado. Pero, lo que es posible es trabajar en el posicionamiento público, la fiscalización del año que viene y la posibilidad de que no haya un candidato en cancha que esté respaldado por la estructura del oficialismo provincial. En el mejor de los casos, que participe. En el peor, que sean prescindentes.
Ampliar el peronismo
Desde hace un tiempo que Kicillof tiene en su cabeza la idea de este futuro electoral. La verdadera unidad tiene que ser con los que están fuera del peronismo. Es decir, si pueden ser parte del armado, mejor. Y sino, que no jueguen en contra del candidato peronista que quede en pie. Por eso, el Mandatario Bonaerense explorará acuerdos con Llaryora, Maximiliano Pullaro (Santa Fe) e Ignacio “Nacho” Torres (Chubut).
Por otro lado, el peronismo cordobés, tiene otra vertiente, pero por fuera del oficialismo provincial, Natalia de la Sota, que es una figura que tiene vocación de construir una alternativa en conjunto con la estructura principal del Justicialismo. Ella (De la Sota) tendió un puente con Juan Manuel Olmos y hay otro que también está tendido desde hace un tiempo con el ex candidato presidencial, Sergio Massa. La Diputada Nacional es una ferviente opositora al Gobierno de Javier Milei y empezó a dar claras señales de acercamiento con el peronismo nacional.
Por último, el peronismo inició su etapa de construcción a nivel nacional. El comienzo del segundo semestre, el aplacamiento de la interna bonaerense, y el aumento del descontento sobre el Gobierno que marcan las encuestas, empujaron al espacio político o poner el pie en el acelerador y comenzar el camino final para la reconstrucción de una alternativa nacional lo más amplia y sólida posible.
